lunes, 22 de septiembre de 2014

Rebeldes con causa




A continuación os adjunto un listado de científicos, académicos e intelectuales que están en desacuerdo con el darwinismo. Que sirva para cuando alguien nos diga que no hay ningún científico en contra de la hipótesis darwinista.

No están todos los que son, ni son todos los que están, pero no está nada mal. Son casi 200 páginas de listado.

Os traduzco la introducción al documento y después os pongo el enlace al pdf. El listado comienza a partir de la página 4 en el documento enlazado.



Escépticos del Darwinismo

Un listado selecto de académicos, científicos y eruditos escépticos del darwinismo

Recopilada por el Dr. Jerry Bergman



Comúnmente se afirma que ningún científico rechaza la macroevolución o el darwinismo (entendiendo por tal el naturalismo evolucionista, o la opinión de que las variaciones causadas por mutaciones más la selección natural representan todas las formas de vida). Por ejemplo, el Dr. Steve Jones, profesor de genética en el University College de Londres, escribió que "ningún científico niega la verdad central de El origen, la idea de la descendencia con modificación ... plantas, animales y todo lo demás descienden de un antepasado común "(Jones, 2000, pp. xvii, xxiii). Otros escritores evitan las palabras "todos" o "ningún científico", y afirman en cambio que "casi ningún científico" rechaza el darwinismo como se definió anteriormente. En una artículo refutando el "creacionismo brujeril," el autor afirmó que

domingo, 10 de agosto de 2014

La evolución contra Dios


Como decíamos ayer....

Ha pasado un montón de tiempo, y he publicado poco. Muchas cosas que hacer, poco tiempo, uno que es un poco vago...  y al final no publicas nada.

Pero he visto este vídeo y no quería dejar de compartirlo. Me ha gustado mucho la parte en la que se pregunta a la gente por evidencias de por qué creen que la evolución es cierta. Y es cuando te das cuenta de que la gente que se autodenomina "científica" también cree las cosas por fe.

Como dice Alfonso Aguiló en su libro "¿Es razonable ser creyente?":

"Narrando la historia de su conversión, C.S. Lewis explicaba cómo advirtió en un momento concreto de su vida, que su racionalismo ateo de la juventud se basaba inevitablemente en lo que él consideraba como los grandes descubrimientos de las ciencias. Y lo que los científicos presentaban como cierto, él lo asumía sin conceder margen a la duda.
Poco a poco, a medida que iba madurando su pensamiento, se estrellaba una y otra vez contra un escollo que él no lograba salvar. Él no era científico. Tenía, por tanto, que aceptar esos descubrimientos por confianza, por autoridad..., como si fueran, en definitiva, dogmas de fe científica. Y esto iba frontalmente en contra de su racionalismo.
Lo relataba a la vuelta de los años, asombrándose de su propia ingenuidad de juventud. Sin saber casi por qué, se había visto envuelto en una credulidad que ahora le parecía humillante. Siempre había creído a ciegas en prácticamente todo lo que apareciera escrito en letra impresa y firmado por un científico. "Todavía no tenía ni idea entonces - decía- de la cantidad de tonterías que hay en el mundo escritas e impresas". Ahora le parecía que ese candor juvenil le había arrastrado hacia una inocente aceptación rendida de un dogmatismo más fuerte que aquel del que estaba huyendo. Los científicos, ante el gran público, tienen a su favor una gran ventaja: el tremendo complejo de inferioridad frente a la ciencia que tiene el hombre corriente."


Aquí tenéis el vídeo, realizado Ray Comfort, cristiano protestante:

(con subtítulos en español)




jueves, 13 de junio de 2013

Re-tatara-nieta de Charles Darwin, ahora apologeta católica


Del blog del siempre interesante Juanjo Romero en Infocatólica traigo este sorprendente post:



La tatara-tatara-tatara-nieta de Charles Darwin, Laura Keynes, se incorpora a la iniciativa Catholic Voices. El proyecto que coordinado por Jack Valero, Austen Ivereigh y Kathleen Griffin nació en los meses previos a la visita pastoral de Benedicto XVI a Inglaterra, fundamentalmente para que la voz de la Iglesia en los medios de comunicación contase con voces claras y preparadas.

En el último número del Catholic Herald Laura cuenta cómo volvió a la fe de su niñez después de una travesía agnóstica.

Hija de padre ateo y madre católica convertida al budismo (o sea, al agnosticismo) tuvo la suerte de ser bautizada católica. Sus padres y el ambiente le llevaron «lejos de cualquier contacto con la Iglesia»

Al contrario que muchos jóvenes, el comienzo de un doctorado de filosofía en Oxford le obligó a reevaluar su escala de valores: «las relaciones, el feminismo, el relativismo moral, la santidad y dignidad de la vida»

Y, ¡oh paradojas del destino!, la lectura de «El Espejismo de Dios» del autodenominado ‘apóstol de la ateísmo’ le llevó a conclusión de que:
«el nuevo ateísmo parecía albergar un germen de intolerancia y desprecio por la gente que sólo servía para socavar las proclamas de los ‘humanistas’»
Recuerda el caso del ateo más famoso del siglo pasado, Antony Flew, ser consecuente con sus postulados fue la puntilla. Para Flew se resumía en «sigue el argumento hasta sus últimas consecuencias», y dejó de ser ateo.

Para L. Keynes, la figura de su antepasado, Ch. Darwin, le animó a una «evaluación escéptica de lo que se puede saber de modo absoluto y lo que no», basándose en el análisis de inconsistencias de las pruebas y la capacidad intelectual característica del ser humano. El resultado está a la vista.

El paso final no fue sencillo, había defraudado las expectativas de los ‘darwinianos‘[1]: «pero si parecía una chica lista». Os dejo con el intríngulis de la respuesta.

Bienvenida de vuelta, Laura. Y gracias, aprenderemos todos mucho. Como en las ‘pelis’ románticas, el final con boda no es lo más importante, lo apasionante viene después.
PD: Ahorro explicar los motivos por los que en este blog se cuentan tantas cosas de R. Dawkins y hay tanta manga ancha con los ateos agresivos. Son auténticos apologetas del cristianismo.
[1] Con ‘darwinianos‘ me refiero a la familia Darwin, no a los seguidores de las teorías de Darwin, que serían darwinistas. Es un juego de palabras, que desgraciadamente parece que hay que explicar. La familia de Laura le reprochó no haber satisfecho las expectativas que tenían para ella.





domingo, 31 de marzo de 2013

Limitaciones y falacias de la ciencia moderna



¡Felices Pascuas a todos!

A continuación una interesantísima conferencia en audio del Dr. Horacio Boló en donde nos habla de cómo nos intentan engañar los cientifistas haciendo pasar por ciencia lo que en realidad son filosofías o ideologías, falsificando estudios y lo que haga falta.

http://gloria.tv/?media=312282


Extraída de aquí:

http://www.statveritas.com.ar/Varios/APOLOGETICA2.htm


lunes, 25 de febrero de 2013

Ética evolucionista


Últimamente no estoy escribiendo en el blog porque ando un poco liado. Pero he visto un estupendo post en un blog de Infocatólica y no quería dejar pasar la oportunidad de divulgarlo en mis modestas posibilidades.

El post lo podéis encontrar aquí:

http://infocatolica.com/blog/esferacruz.php/1302250418-etica-evolucionista

Explica de una manera muy clara y muy concisa que la ética evolucionista no tiene ningún sentido.


25.02.13
Ética evolucionista

A las 4:18 PM, por Pato Acevedo
Categorías : Escépticos



Al conversar sobre Dios con los ateos, la ética es uno de los temas recurrentes. Los cristianos dicen con Dostoyevsky “si Dios no existe, todo está permitido” y los escépticos replican “¡¿Que?! ¿Me estás llamando inmoral? Claro, predican “amor amor” pero en cuanto se ven perdidos comienzan a insultar y a ponerse halos de superioridad ¡hipócritas!". En general, no es fácil debatir acerca del origen de la moral.
Nuestros sentimientos éticos también son un producto de la evolución natural, al igual que las adaptaciones físicas. Su existencia se explicaría por el hecho de que fueron esos sentimientos los que permitieron la cooperación entre individuos, aumentando la probabilidad de supervivencia de éstos. [fuente]
“¿Ven?” nos dicen “no tenemos necesidad de apelar a un Dios, nos basta con la evolución para ser bondadosos y altruistas, pues no sólo se aplica a la apariencia de diseño que presentan los seres vivos, sino también su comportamiento", y así aportan “experimentos” realizados con bebés de 5 y 8 meses, donde estos parecen favorecer las conductas pro sociales, por sobre las anti sociales, y ejemplos de colaboración en el mundo natural, como los monos que se sacan los piojos unos a otros y los lobos que cazan en manadas.

Este esfuerzo de vincular moral y supervivencia se remonta al mismísimo Charles Darwin, quien en su libro El Origen del Hombre, propone que la adopción de conductas que comúnmente consideramos como moralmente buenas, otorgaban una ventaja muy menor al individuo, pero serían de gran utilidad para la supervivencia de la especie, lo que explicaría, gracias al proceso evolutivo, que se hayan insertado fuertes sentimientos en tal sentido en nuestra psicología.

Hay varias formas de refutar la ética evolucionista.

La más sencilla es recordar que las obligaciones morales sólo pueden surgir en referencia a un bien objetivo, y no es posible afirmar que exista un deber, únicamente a partir de un hecho. Por ejemplo, del hecho que existan especies animales vivas en la actualidad, no se sigue necesariamente que esas mismas especies tengan una especie de derecho a seguir existiendo en el futuro, o que tengamos el deber de preservarlas. Esto es lo que a veces se conoce como la falacia naturalista.

Otro acercamiento a la ética como producto de la evolución, puede ser una reductio ad absurdum. Aceptando que los imperativos éticos que reconocemos habitualmente (no matar, no dañar a otro, no robar) tiene un fundamento exclusivamente en los principios de la evolución, deberíamos entonces decir que el imperativo subyacente es la sobrevivencia y la preservación de la especie. El problema surge cuando la preservación de la especie entra en conflicto con la dignidad, como ocurre, por ejemplo, en una violación, donde el agresor podría justificarse diciendo que actuó en conformidad con un imperativo evolutivo de propagar su material genético, y por lo tanto su comportamiento resultaría hasta encomiable, lo cual resulta absurdo.

Curiosamente, apelar a los imperativos evolutivos como fundamento de la ética, nos llevaría a concluir que los actos que hagan imposible la procreación (el aborto y la anticoncepción) serían los más perversos de todos, cosa que los ateos modernos ciertamente rechazarán.

Más interesante me parece una tercera alternativa, que en cierta forma combina las dos anteriores, y que parte por admitir que hay comportamientos que en el ser humano son moralmente buenos, y que también se observan en los animales, especialmente en aquellos más cercanos a nuestra especie desde un punto de vista evolutivo. Pienso, por ejemplo, en que los mamíferos, a diferencia de los reptiles, presentan un fuerte instinto maternal, que claramente parece coincidir con la obligación moral que tienen los padres humanos respecto de sus hijos, por sobre los hijos de otros. Lo mismo se podría observar en la prohibición de actuar contra miembros de la propia especie, lo que se reflejaría en la condena moral del homicidio o el canibalismo.

Considerado así, la moral en su sentido más fundamental no sería más que un conjunto de comportamientos, sujetos a ciertas emociones, gatilladas a su vez por un instinto altamente desarrollado para asegurar la supervivencia de la especie.

El problema con esta conclusión es que, si bien puede tener valor para explicar las emociones que experimenta el sujeto que se enfrenta a un dilema moral, el resultado de sus premisas no puede ser otro que privar de toda fuerza obligatoria a los imperativos morales.

En efecto, el ser humano, a pesar de contar con impulsos instintivos bastante fuertes, tiene la facultad de elevarse por sobre ellos, y juzgarlos a la luz de la razón si conviene o no seguirlos en determinado momento. Por ejemplo, por mucho que alguien tenga hambre y cuente con alimentos para a su disposición, tiene la capacidad de negarse a hacerlo, si ha decidido participar en un ejercicio de ayuno con fines espirituales, y lo mismo podría hacer con sus instintos de no matar a otro, o de no mentir. En el fondo, la ética se convierte en una mera emoción de inquietud, nada más que un resabio de etapas anteriores de la evolución que, cual apéndice, conviene extirpar en cuanto comienza a molestar, si no antes.

Y lo mismo podría decirse de cualquier otra fuente de la ética diferente de Dios.
Si la moral emana de lo que la comunidad en que hemos nacido nos enseña como bueno, nada me impide alzarme por sobre los dictados retrógrados de la sociedad; o si yo mismo me he comprometido a tener algo por deseable, es de grandes hombres rectificar en lo que me he equivocado –amparado en la sabiduría que otorga la experiencia–, y tenerlo hoy por malo. Por donde sea que lo tome, la moral sin Dios no puede subsistir, tarde o temprano termina convirtiéndose en una molestia o una excusa, y descartada como tal.

Lo cual resulta muy curioso, pues precisamente los que hacen profesión de ser públicamente ateos, se comportan como personas con grandes y trascendentes imperativos morales, como la conocida oposición a las armas nucleares de Bertrand Russell o la denuncia de los males de la religión de Richard Dawkins. Yo creo que, más allá de las convicciones personales, también opera un poco la sobre compensación: para que no se pueda atacar su ateísmo como fuente de comportamiento inmoral, se aseguran de tener y manifestar posiciones éticas fuertes.

Una palabra final para el hedonismo. Esta antiquísima doctrina –que sostiene como moralmente bueno lo que nos causa placer y lo malo es su contrario el dolor–, busca hoy el prestigio de la ciencia y se asocia con las corrientes de la ética evolucionista, para decir que aquello que nos causa placer o dolor también está sometido a los imperativos de supervivencia y reproducción. La crítica es la misma: Si puedo decir que ir al dentista es bueno, aún sabiendo que me producirá dolor ¿Qué me impide considerar que matar tal vez sea algo bueno, a pesar del remordimiento que pueda experimentar?

sábado, 19 de enero de 2013

El fiasco de la evolución molecular


Los darwinistas se encuentran con el problema de que tienen que ordenar los seres vivos que existen hoy en día y los extintos de alguna manera para que concuerde con sus fantasiosas hipótesis.

Primero intentaron hacerlo con los árboles de la vida clásicos, poniendo abajo del tronco las células, un poco más arriba seres algo más complejos, como los gusanos, luego ... bueno, podéis ver un ejemplo aquí.

Cuando se dieron cuenta de que los fósiles no concordaban con su hipótesis, ya que lo que por su forma deberían ser ancestros de otros seres resultaba que cronológicamente habían aparecido después, o se encontraban en la otra punta del planeta, se inventaron una artimaña para hacerlo cuadrar de alguna manera: la cladística.

martes, 25 de diciembre de 2012

Feliz Navidad 2012

¡¡¡Os deseo a todos una
Feliz y Santa Navidad!!!




Rubens (1577–1640)
La adoración de los magos
Fecha: 1633-1634
Óleo sobre lienzo,  328 × 247 cm
Localización actual: King's College Chapel, Cambridge (Reino Unido)